CULTURAS INDÍGENAS DE COSTA RICA

 

Mientras en la América Anglosajona el indígena sufrió casi el exterminio y el elemento negro fue, hasta después de mediados del siglo pasado, mantenido en esclavitud y aislado, en nuestro país han pervivido y se han amalgamado indiscriminadamente grupos étnicos muy diferentes, de manera que el mestizaje ha sido y es la norma en nuestros habitantes. Si se mira el resto del mundo, se advierte que, mientras el colonizador europeo fracasó en África negra y en África islámica en su aspiración de imponer su presencia -y lo mismo le ocurrió en Asia- en Australia debió arrasar con la población indígena sin entrar a mezclarse con ella, de manera que ha sido solamente un traslado masivo de excedentes demográficos de un continente a otro.

La cultura indígena costarricense, agroalfarera, es el producto de un largo enfrentamiento entre el Hombre y la Naturaleza, que se resuelve por una transformación profunda en el género de vida: primero el simple consumo de plantas silvestres cuyos granos, raíces, tubérculos, hojas, tallos tiernos, calabazas obtenían de su permanente deambular; luego comienzan, por imitación o aprendizaje, a domesticarlas y a reproducirlas.

Nuestros indígenas forman núcleos alrededor del cultivo y a pesar de ser tribus en la mayoría de los casos guerreras, el ambiente nacional desde esa época es pacífico y aislado del resto de las culturas, a pesar de que no se puede obviar la transferencia de información que hubo entre nuestra gente y las dos corrientes del norte, Mayas y del sur, Incas, que determinan finalmente el sentir de nuestro aborigen.

INFLUENCIA MESOAMERICANA

Se localiza en el noroeste de Costa Rica (Provincia de Guanacaste) y se prolonga hacia el occidente de Nicaragua, más o menos hasta Managua. Los arqueólogos lo llaman Gran Nicoya. Los pueblos que vivían es este vasto sector, en su mayor parte descendientes de inmigrantes procedentes del norte, crearon una cultura con rasgos parecidos a la de ciertos grupos mexicanos; cerámica pintada con varios colores y adornada con motivos de dioses mexicanos; joyas de jade y otras piedras semipreciosas; metates o piedras de moler de tres patas, con plato sin reborde. La economía se basaba en el cultivo de maíz, fríjol, calabaza, algodón, chile, cacao y níspero (semejante al zapote).

La alimentación consistía en tortillas, tamales y otros vegetales. En las fiestas gustaban comer chompipes. Practicaban la cacería y la pesca. Las casas eran rectangulares, para una sola familia. Algunos pueblos tenían plaza al centro. Construyeron montículos ceremoniales. Existían mercados que atendían mujeres. El cacao se utilizaba como moneda.

La sociedad se dividía en rangos: cacique, señores principales, guerreros, sacerdotes, labriegos y esclavos. Este orden social era flexible; pues si un labriego se distinguía en la guerra ascendía en la escala social. Algunos cacicazgos eran regidos por autoridades elegidas por un consejo de ancianos (monexico).

Acostumbraban sajarse el cuerpo para rociar el maíz con la sangre vertida y comerlo en ceremonias públicas. Practicaban el sacrificio humano: arrancaban el corazón de la víctima y hacían ofrendas de sahumerios de copal. Al morir el cacique el cuerpo lo envolvían para quemarlo después. A la gente de bajos estratos sociales la enterraban directamente y en la sepultura ponían, a manera de ofrendas, vasijas, joyas y comida.

Sus dioses eran iguales a los de México, entre ellos una pareja progenitora y divinidades individuales como Tlaloc (dios de la lluvia). Quetzacoatl (la Serpiente Emplumada) que era un héroe civilizador); Tlaltecuhtli (señor de la tierra); Ehecatl (dios del viento), etc. Poseían un sistema de escritura, que eran tiras de cuero de venado dobladas como un acordeón; pintaban dibujos en azul, rojo y negro, a la manera de los códices mexicanos. Su calendario tenía 18 meses de 20 días cada uno (360); agregaban cinco para festividades religiosas. Practicaban éstos juegos ceremoniales como el "volador", el comelagotoaste (una especie de subibaja) y el patolli, un juego de azar.

PERIODOS

Investigaciones hechas por prestigiosos científicos extranjeros desde 1960 señalan cinco periodos, con base en las características de los artefactos y sobre todo de distintos estilos de adorno y uso de colores.


a) Período Bicromo en zonas: (300 a. C. 300 d. C.)

Se llama así porque acostumbraban decorar las vasijas con dos colores, fondo rojo y zonas en negro, limitadas por una fina línea incisa. Otra manera de decorar fue por medio de líneas en forma de zigzag. Se dedicaban también a hacer pequeñas estatuas de arcilla que representaban seres humanos sentados o animales en postura variadas. Confeccionaban vasijas globulares con tres patas.

En esta época los pueblos que vivían a orillas del Tempisque se alimentaban más de tubérculos que de maíz. Los pueblos estaban compuestos de casas alejadas unas de otras, cercanas a los lugares de cultivo.

 

b) Período de decoración Lineal: (300 a 500 d. C)

Su nombre obedece al hecho de que los dibujos que decoran las vasijas se hacían con simples líneas que representaban el lagarto o a un hombre-murciélago. También utilizaron otras técnicas decorativas: puntos mas o menos profundos; pastillaje o pelotitas de barro hechas a mano; figuritas modeladas a mano. Se usó la "brocha múltiple" para pintar líneas paralelas onduladas.

En este periodo los pueblos ya se alimentaban de maíz. Lo prueban los metates con tres patas redondas, que los asocia al cultivo del referido grano. Aparecen por esta época las mazas guerreras hechas en piedra que representaban cabezas o figuras completas, calaveras y otros motivos. En el trabajo de jade alcanzaron una gran perfección. La mayor parte de las joyas eran para uso de gente principal: nobles, sacerdotes, caciques. Las referidas obras de arte tenían formas de pájaros, figuras humanas, y combinaciones de ave y hombre. El jade constituyó una piedra preciosa muy preciada entre los indígenas; tenía, además, significado religioso.

Durante este periodo los aborígenes manifiestan visible progreso en el desenvolvimiento de la sociedad y demás aspectos de la vida. Prueba de ello es que los artefactos revisten formas muy variadas, signo del avance ocurrido en la división del trabajo.

Existen labriegos, artesanos especializados, sacerdotes, etc. Los poblados, sin embargo son semejantes a los del anterior periodo (Bicromo): casas dispersas, cercanas a los campos de cultivo.
Es posible que durante esta época se produjeran frecuentes contactos con la civilización maya, pues en Bagaces, Guanacaste, se han encontrado joyas de jade con decoraciones incisas manufacturadas por los mayas.

c) Periodo Policromo antiguo: (500 a 800 d. C)

En este período llegaron inmigrantes de México -posiblemente de pueblos teotihuacanos. En su viaje hacia el sur recogieron influencias mayas. Su presencia rompió la antigua tradición de cerámica pintada con dos colores, para usar muchos más en una sola vasija.

Son características las vasijas globulares o cilíndricas, con pies rectangulares o en forma de animales, modeladas con arcilla de textura fina. Destacan unas que representan caras humanas. En las decoraciones muchas combinan elementos artísticos sudamericanos y mesoamericanos.

d) Periodo Policromo Medio: (800 a 1200 d. C)

En este periodo la Gran Nicoya llegó a su apogeo. Las influencias maya y mexicana fueron más intensas, penetrantes. La población aumentó considerablemente. Surgen pueblos con edificios ceremoniales hechos de paja y madera, construidos alrededor de una plaza. Se introduce el sacrificio humano tal como lo exigían los dioses del Valle de México.

El aumento de la población se aprecia por el tamaño de los "concheros" costeños, en los que justamente abundan las conchas de caracol con el que los indios teñían las telas. La industria textil muestra un desarrollo extraordinario. La arqueología indica que en esta época las relaciones con otros aborígenes de Centroamérica se intensificaron. En El Salvador, Honduras, Guatemala y Tula (México), se han encontrado vasijas policromadas hechas en Nicoya. A su vez en Nicoya se han hallado vasijas de tipo plomizo Tohil que procedían de las altas tierras de Guatemala.

La cerámica se decora con pinturas roja, anaranjada, café oscuro sobre un fondo rojizo o crema amarillento. Aparecen vasijas trípodes en forma de animal, jarras en forma de jícara; otras representan cabezas humanas y animales, como el chompipe, jaguar, armadillos u otros.

Los motivos decorativos consisten esencialmente en animales: jaguar, serpiente, mono y lagarto. La pintura roja está bordeada por una línea café oscuro.

Adquiere importancia entre los aborígenes el uso del metate trípode, de influencia del norte recibida a través de las culturas de El Salvador y Honduras. Por vía del comercio llegaron objetos mayas como los hallados en Bagaces. En las llanuras del norte de Costa Rica se ha descubierto otros objetos de igual procedencia: discos de pizarra con grifos que sirvieron para sostener espejos de pirita.

En este periodo los pueblos aborígenes presentan un mayor grado de evolución y de progreso cultural y social, lo que es posible comprobar por la existencia y distribución de objetos de lujo para uso de quienes ejercen el poder social y económico. Además, la variedad de formas, la belleza de los objetos, sean vasijas, adornos, joyas o metates, indican que ya había artesanos especializados. Esa evolución y significado del arte revelan que en la cúspide de la sociedad actuaba un pequeño grupo dominante que fortaleció la unidad de los grupos humanos que la componían.

e) Periodo Policromo Tardío (1200 a 1550 d. C)

Es el periodo inmediatamente anterior al "histórico" con la presencia de europeos en Costa Rica. Época de grandes cambios: la cerámica policromada es distinta de la anterior. Una novedad es el uso de la pintura azul grisáceo con negro, y naranja rojizo sobre fondo crema. Surge una nueva forma de decoración: el inciso del engobe. Los dibujos que aparecen en la mayoría de las vasijas son motivos mexicanos como el jaguar y el hombre, que recuerdan la lucha entre los dioses Mixcoaltl y Tezcatlipoca; o sea, entre el día y la noche. Aparece con harta frecuencia el señor de la tierra (Tlaltecuhtli, ya citado) y la Serpiente Emplumada.


En cuanto a las vasijas de un solo color hay unas en formas de bota que sirvieron para enterrar las cenizas de los muertos que cremaban.

INDÍGENAS EN COSTA RICA


1 - Reserva Indígena Guatuso (Maleku)
2 - Reserva Indígena Matambú
3 - Reserva Indígena Quitirrisí
4 - Reserva Indígena Zapatón
5 - Reserva Indígena Nairi-Awari (Barbilla)
6 - Reserva Indígena Chirripó
7 - Reserva Indígena Bajo Chirripó
8 - Guaymí / Península de Osa
9 - Guaymí / Conte Burica
10- Guaymí / Coto Brus
11- Guaymí / Abrojos Montezuma
12- Reserva Indígena Curré
13- Reserva Indígena Boruca
14- Reserva Indígena Térraba
15- Reserva Indígena Ujarrás
16- Reserva Indígena Salitre
17- Reserva Indígena Cabagra
18- Reserva Indígena Tayní
19- Reserva Indígena Telire
20- Cabecar -Talamanca
21- Bribri Talamanca
22- Reserva Indígena Kekuldi (Cocles)

 

Reseña sobre nuestras culturas indígenas

El día que Cristóbal Colón llegó a lo que hoy día es llamada - Isla Uvita -, frente a la costa de Puerto Limón, más de 250 000 personas y no menos de ocho diferentes grupos étnicos vivían en el área.

"Los Chorotegas" cultura residente en el norte de Costa Rica se encontraban influenciados tanto por la cultura maya como azteca. Los Chorotegas eran considerados como la cultura Mesoamericana que se encontraban más al sur. Prueba está en que ellos también hablaban el dilecto "nahuatl" de los Mayas y los Aztecas. La zona de Guanacaste era el punto de convergencia de las culturas del norte y las del sur, para su constatación existen piezas de cerámica encontradas en la zona y actualmente en el Museo Nacional, con figuras y diseños tanto aztecas como incas en una misma pieza.

Otros grupos étnicos como los Borucas, Bribri, Cabécar, Guaymí y Guatuso hablaban dialectos que tenían gran influencia de las culturas de Sur América. Estos dialectos se hicieron más complejos después de la llegada de las culturas Arawak y Caribe provenientes de las islas del Caribe y que se establecieron en la costa atlántica adicionando nuevos sonidos.

De los que tenemos muy poco conocimiento es de la cultura indígena ubicada en la zona del Valle Central y región del Pacífico central, los Huetares. Sabemos, su mayor producción era de cestería y sus trabajos en paja. Poca cerámica, y su dialecto totalmente perdido. Se han encontrado algunos vestigios en la zona de San Antonio de Belén, algunas calzadas de piedra, pero no de construcciones ya que los materiales usados eran paja para sus techos y barro para sus cimientos.

Son muy pocas las palabras que hoy día todavía se usan de los dialectos indígenas, palabras como Talamanca (lugar de sangre), esto probablemente por la masacre de tortugas en la Costa Caribeña. Poás, que es una flor amarilla que se encuentra cerca de la cima del volcán. Esta referencia del vocabulario diario de los costarricenses.

Los Bribri y los Cabécar han sido las únicas dos culturas que han podido mantener a través de los siglos sus mitos religiosos libres de la influencia de los cambios sociales y culturales. La fuerza de -"Sibú" su ser supremo y creador del universo aún se mantiene fuertemente en las mentes de todos aquellos que se hacen llamar Bribrí o Cabécar. Esta tradición se mantiene basada en las narraciones que han sido pasadas de generación en generación por más de 500 años y un fuerte arraigo a sus creencias.

Hoy día, la cerámica chorotega, los jícaros de los Bribrí, los textiles de los Guaymí y el trabajo en piedra de los Guatuso aún nos cuentan historias. Las réplicas o reproducciones son tan genuinas como las de hace 4 o 5 siglos. Las líneas y los colores nos cuentan historias, muestran creencias, relatan mitos y garantizan la reverencia de lo sagrado. La única diferencia es la edad de estos objetos, pero las arcillas, pinturas, materiales y métodos de producción son los mismos que usaban sus antepasados hace casi mil años.

 

El jade

El Valle de Montagua en Guatemala, es el único sitio en todo el hemisferio americano donde se puede encontrar lo que nosotros llamamos "jade".

Esto nos lleva al misterio sin resolver del jade en Costa Rica. ¿Era el material en bruto sacado de las minas en Guatemala y transportado hasta la región Chorotega para que los artesanos lo trabajaran? Algunas de las mejores piezas que se encuentran en los museos provienen de los sitos arqueológicos de Costa Rica.

Para las culturas Mayas y Aztecas el jade era más valioso que el oro, y consideraban que el jade tenía poderes medicinales.
Aún el misterio sigue sin resolverse, de dónde provino el jade de Costa Rica, no hay minas conocidas en el territorio nacional.

 

Las esferas de piedra

La mayoría de estas esferas de piedra son perfectamente circulares, un sólido bloque y sus superficies agradables al tacto, libres de asperezas. Hasta la fecha no se ha podido encontrar una esfera que estuviera en proceso de construcción o el sitio donde eran producidas, por tanto es difícil de entender cuál fue el propósito real de su construcción. Esferas del tamaño de un auto y pesando más de nueve toneladas han sido encontradas en la zona sur de Costa Rica. Pueda que hayan sido producidas hace casi dos mil años, no se puede saber si fueron hechas por una generación o por varias a través de un período largo de tiempo, lo único que sabemos es que su elaboración fue realizada, y el método usado todavía es estrictamente una teoría.

Monumento Nacional Guayabo

Guayabo el más grande e importante sitio arqueológico encontrado en Costa Rica. Es difícil determinar cual fue su mayor influencia, algunos de los edificios muestran gran influencia de las culturas Suramericanas, pero a la vez grandes influencias Mesoamericanas, hay una sobreposición de ambas culturas. La ocupación del sitio se ha podido determinar que fue desde 1.000 a.C. y los estudios más recientes muestran que alcanzó su mayor auge entre los años 300 a 700 de la Era Cristiana. Este es el período cuando los edificios que se pueden apreciar hoy en día fueron construidos.

Al igual que las esferas de piedra y la talla del jade, aún quedan grandes misterios por descubrir.

 

El oro

 

La mayoría de las piezas de oro encontradas en Costa Rica provienen de la zona sur de nuestro país. Las piezas varían en tamaño y forma. Una gran influencia Suramericana puede ser observada en todas ellas. Predominan las figuras de animales, muy similares a las encontradas en Colombia y elaboradas por la cultura Chibcha: ranas, águilas y algunas especies de animales que pueden ser peligrosas para el hombre como las serpientes. También se han encontrado figuras de "shamanes " o "sukias", en su calidad de sacerdotes o doctores.

GRUPOS INDÍGENAS

BIBRIS


Constituyen uno de los más numerosos. Están localizados en las Reservas Indígenas de Salitre y Cabagra en el cantón de Buenos Aires, Pacífico Sur, en la Provincia de Puntarenas y al norte de la Reserva Indígena de Talamanca, en el cantón del mismo nombre, Atlántico Sur en la Provincia de Limón. El Bibri, conserva su lengua en forma oral y en su escritura. Su actividad más importante es la agricultura, principalmente el cacao y el plátano, también cultivan maíz, frijoles y tubérculos. Crían cerdos, cazan aves y pescan. Su expresión artesanal es la cestería y la fabricación de instrumentos musicales, para lo cual utilizan elementos naturales.

Se movilizan por medio de botes y balsas en el cauce del río Sixaola, en la frontera con Panamá.

CABECARES

Se encuentran ubicados en Chirripó, en el Valle de Pacuare; en el del río Estrella, y en la Reserva de Talamanca, zonas ubicadas en la región Atlántica, en la provincia de Limón. Viven también en Ujarrás de Buenos Aires, es uno de los grupos indígenas que más ha mantenido su identidad cultural, hablan su lengua el Cabécar, y el español, conservan muchas costumbres y tradiciones.

Cultivan básicamente granos, café, cacao y plátano, complementando estas actividades con la pesca y la caza.

GUAYMIES

Constituye un grupo indígena numeroso, originario, de un movimiento migratorio producido hace más de 50 años desde Panamá. Encontramos la comunidad Guaymí en Abrojos en el Cantón de Corredores, la de Conteburica en el Cantón de Golfito y la de Coto Brus en el Cantón de Coto Brus, todas en la provincia de Puntarenas, Los Guaymíes conservan sus características y rasgos físicos, sus costumbres trajes y tradiciones, en especial las mujeres. Su lengua es el Guaymíe, pero algunos de sus jefes y dirigentes también hablan el español, por lo que se ha empezado un programa de alfabetización. Los Guaymíes cultivan cacao, arroz ,frijoles ,maíz, palmito y plátano. Combinan la agricultura con la cacería, pesca y la cría de cerdos y aves. La artesanía se destaca en la confección de artículos de fibras naturales, que tiñen con tintes y colorantes vegetales dándole relevancia al color negro.

También confeccionan petates, chácaras y sombreros con cortezas de algunos árboles; sus trajes típicos son de gran colorido y hechos a mano, representan una cultura.

GUATUSOS O MALEKUS

Es uno de los grupos indígenas más pequeños. Se encuentran localizados en las llanuras del Norte del país, en el Cantón de San Rafael de Guatuso, Provincia de Alajuela. Conservan sus rasgos físicos y sus expresiones culturales.

Hablan la lengua maleku y el español, y dada la importancia de conservar su lengua, se da la enseñanza bilingüe escolarizada. Habitan tres asentamientos: El Palenque Margarita, Tonjibe y el Sol. Su principal actividad agrícola es el cultivo del cacao, pejibaye, palmito, y además son pescadores de río. Trabajan artesanalmente, en la confección de figuras indígenas, de cerámica, artículos de madera en balsa, y arcos y flechas en madera.

BORUCAS O BRUNCAS

Este grupo indígena se encuentra localizado en la Reserva Indígena de Boruca, formada por varias comunidades: el Centro de Boruca, Rey Curré, asentada en la carretera Interamericana Sur, Changuena, Maíz y Bijagual, todas estas en el Cantón de Buenos Aires. Conservan muy pocos rasgos de su etnia, su lengua indígena ha desaparecido, a pesar de los esfuerzos de la Universidad de Costa Rica. Tienen una economía campesina, su agricultura es de granos básicos, teniendo además cría de cerdos y ganado. Su expresión artesanal es de tejidos, comenzando con la siembra de algodón, el uso y preparado de colorantes vegetales y culminando con la elaboración de artículos de buena calidad y muy llamativos. También trabajan las jícaras con su estilo propio.

El "Baile de los Diablitos", es una de sus manifestaciones culturales de mayor relevancia y difusión, se realiza el 31 de diciembre de todos los años.

TERRABAS

Los Térrabas en la actualidad conforman un grupo muy reducido, localizado en la Reserva de Boruca-Térraba, en el Cantón de Buenos Aires. Han sido afectados por la colonización agrícola, su asentamiento está habitado mayormente, por campesinos no indígenas, con los que han asimilado el modo de vida rural, no autóctono.

Perdieron su lengua indígena, pero no han perdido su identidad cultural. Cultivan el maíz, frijoles, arroz, plátanos y cítricos.

HUETARES

Un pequeño grupo Huetar a podido sobrevivir a nuestros días, está localizado en lo alto de la Reserva Indígena de Quitirrisí, en la carretera entre el Cantón de Mora y el de Puriscal. Encontramos otro asentamiento Huetar en Zapatón, en el Cantón de Puriscal, ambos en la provincia de San José; también se encuentran familias dispersas en la zona de Cerrito de Quepos y lugares vecinos.

Conservan poco su cultura y rasgos físicos, aunque mantienen todavía ciertas tradiciones, como la Fiesta del Maíz, y el uso de plantas medicinales. Cultivan casi únicamente maíz, debido a la pobreza de sus tierras, poco aptas para la agricultura. Su principal actividad económica es la artesanía con palma, zacate y fibras vegetales. Son expertos en colorantes vegetales para el tinte de fibras. También trabajan con cerámica; sus productos los comercializan en ferias y en puestos de los mismos indígenas, en el borde de la carretera. Los Huetares hablan en la actualidad español.

CHOROTEGAS

Se han reducido a un pequeño asentamiento en la Reserva Indígena de Matambú, en el Cantón de Hojancha, en la provincia de Guanacaste. Este es otro ejemplo de la influencia del medio rural campesino. Ya perdieron su lenguaje, sólo hablan español. Algunos mantienen sus rasgos físicos. Se dedican a la agricultura, cultivando granos básicos, hortalizas y frutas, también han desarrollado la apicultura. Mantienen la identidad étnica y protegen sus costumbres y tradiciones, como la producción de cerámica de barro de olla, confeccionando bellas vasijas y figuras. En las localidades de San Vicente, Guaytil y Santa Bárbara, también viven indígenas y otros espacios por todo Guanacaste.

MISKITOS Y SUMOS

A pesar de que ya no existan estudios o referencias etnográficas sobre estos grupos indígenas, varias familias de Miskitos y Sumos habitan desde hace cientos de años, las costas atlánticas del país, por ejemplo en Barra del Colorado, Tortuguero y Parismina. Tienen una forma de vida seminómada, viven básicamente de la pesca, y siembran pequeñas cantidades de arroz y tubérculos. Conservan el idioma miskito o sumo, al igual que las costumbres, hábitos alimenticios y una rica tradición cultural afrocaribeña.

TERIBES

Varias familias de indios Teribes de procedencia panameña, han vivido en la frontera sur del país, en la zona de Yorkín y Sixaola. Viven en lugares montañosos, cultivan granos, así como también cazan y pescan, mantienen el idioma Teribe y algunas costumbres e historias propias de su grupo.